México, 7 de junio de 2017.

  • El bailarín y coreógrafo japonés presentó su más reciente obra en el Teatro de la Danza del Centro Cultural del Bosque
  • Se trata de un diálogo escénico con una marioneta; una reflexión sobre la forma en la que nos relacionamos con los demás

Una reflexión escénica a través del movimiento de un bailarín que apela a las emociones humanas fue lo el público pudo disfrutar en el espectáculo El amor al terror, pieza de reciente creación que el reconocido bailarín y coreógrafo japonés Taketeru Kudo presentó el martes 6 de junio en el Teatro de la Danza del Centro Cultural del Bosque, en el marco del ciclo Resonancias, realizado en colaboración con el Laboratorio Escénico Danza Teatro Ritual y con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

Esta obra cuestiona la manera en la que nos reconocemos en el otro por medio de un diálogo escénico con una marioneta de madera, una relación de movimiento con la que el intérprete retrató violencia y libertad: movimientos desarticulados, una línea corporal dislocada, pies y manos afligidos.

La puesta en escena está inspirada en la condición humana y en todo lo que subyace en nuestro encuentro con otra existencia, relaciones complejas que se entretejen a través del amor, el odio o el deseo.

El bailarín retomó una idea sobre las condiciones de destrucción total y reencarnación desde los escombros, en compañía de un títere de tamaño humano que hacía ecos de su movimiento y por instantes lo confrontaba. Kudo llenó el espacio con motivos de creación y ruina para consumar su relación con una guadaña que dio muerte a la otra existencia, en una lucha desesperada que, ante todo, planteó preguntas.

La música de Gaishi Ishizaka creó una atmósfera que llevó al público a sumergirse en las profundidades del bailarín desnudo, en las entrañas dolientes de uno de los principales exponentes de butoh en el mundo.

En esta ocasión, Kudo contó con la participación de Aura Arreola como bailarina invitada, quien descendió de entre el público hasta llegar al escenario para contemplar los despojos de la marioneta destruida.

Finalmente, ataviado con un vestido de colores, el intérprete se sumergió en una secuencia llena de vida y movimiento, reminiscencias de la danza ritual japonesa.

Taketeru Kudo es considerado uno de los expertos de danza butoh a nivel mundial por la singularidad de su estética, paisaje y raíz espiritual. En 1992 inició como bailarín solista después de haber aparecido en escena con pioneros del género, como Koichi Tamano y Yukio Waguri. En la actualidad dirige su propio proyecto: Tokio Gien-kan, inspirado en Jean-Louis Barrault, Vaslav Nijinsky y Yukio Mishima.

Sus obras son resultado de la formación integral que tuvo en distintas ramas del arte, como la actuación, la danza moderna y el nichibu (danza tradicional japonesa).


Fotografías: Cortesía INBA

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