Llegar a un teatro es un gran reto, pero más grande aún es el desafío de llenarlo. Incluso directores consagrados dan funciones en foros semi vacíos. Los más afortunados presumen haber llenado tres o cuatro funciones, pero lograrlo en una temporada larga es un sueño.

Ante esta situación, la gran mayoría de los artistas reclaman que las autoridades culturales y los directivos de los foros no hacen difusión y no crean públicos. Tienen razón. 

Sin embargo, parte de la responsabilidad recae en los propios artistas y son escasos quienes la asumen, los que crean sus propios públicos y consolidan una imagen profesional.

Entiendo que ser artista conlleva tener poco dinero, pero los económicos no son los únicos recursos. Hay otros mucho más valiosos: el tiempo, el conocimiento y la creatividad, con los cuales se puede llegar a un gran número de personas.

Así que, bajo el principio de que “vale más encender una vela que maldecir la oscuridad”, te regalo estas ideas para que no malgastes tu energía en quejarte de que no hay público y la encauces positivamente a crearlo, mejorar tu comunicación personal y acercarte a quienes quieren verte en un escenario, aprender de ti en un taller o en una clase, a esas personas que aman el arte y están esperando el mensaje que únicamente tú obra y tu persona pueden dar.

1.-Definir tu imagen personal: el mensaje eres tú 

El primer paso para comunicar es el más difícil: decidir qué imagen quieres proyectar, que aspectos de tu obra y de tu ser artista prefieres mostrar al mundo. ¿Quieres reconocimiento como especialista en una técnica? ¿Que se sepa que eres un gran intérprete? ¿Cuáles son las ideas clave que tú —y solo tú— puedes ofrecer al gremio? ¿En qué eres no solo bueno, sino excepcional?

Es importante señalar que definir una imagen no quiere decir crear una imagen. Una comunicación efectiva se basa en mostrar algo que ya existe, no en actuar para aparentar una personalidad inexistente. 

La imagen se define lanzando mensajes congruentes de manera sistemática, dejando de lado otros aspectos de tu personalidad que no conecten con tú público. Por ejemplo, mi imagen pública es la de un especialista en comunicación, periodista cultural, fotógrafo artístico y amante de la literatura. Pero en mi personalidad privada hay otras cosas que me interesan muchísimo (la historia, la pintura, el box, los viajes); sin embargo, hablar de todo eso provocaría que mi imagen se desdibujara. En fotografía hay una regla: si tienes varios puntos de interés, no tienes ninguno. Lo mismo sucede con nuestra personalidad mediática: entre más específica, más contundente.

2.-Sé congruente con tu imagen

¿Cuál es la gran crítica a los políticos? Que son doble cara. Que su palabra cambia día a día. Que ante una audiencia dan un discurso y luego se contradicen al hablar a otra. 

Para no generar confusión, es indispensable que tus mensajes sigan una misma línea y contribuyan a reforzar la imagen personal que definiste. 

En este punto la clave es ser consciente: antes de lanzar cada foto, cada frase, cada mensaje, debes preguntarte si contribuye a tu objetivo de crearte un público.

3.-Crea tu base de datos

El mail es una herramienta de comunicación sumamente poderosa, pues te permite llegar de manera gratuita a un gran número de personas. 

Para crear tu base de datos, comienza por responder estas preguntas: ¿Qué personas pueden influir en mi carrera, positiva o negativamente? ¿Quiénes podrían darme difusión? ¿Con quiénes me interesa trabajar en el mediano y largo plazos? ¿Quiénes podrían ir a una función? ¿Quiénes podrían ser mis mecenas?

Respondiendo a esas preguntas acabarás con una larga lista de ex compañeros de escuela, periodistas, influencers, colegas artistas, directores, autoridades culturales, etcétera. Ahora averigua sus mails (y de ser posible sus teléfonos).

Así que de manera esporádica envíales un mail, con palabras bien escritas e imágenes bellas: hazles saber que existes, que estás vivo, que creas, que eres un artista con algo qué decir. Cuando llegue la hora de pedirles algo (comprar un boleto, darte un patrocinio, contratarte) ya habrás sentado un antecedente positivo.

 

4.-Visualiza tus redes sociales no como un juego, sino como un medio de comunicación

Imagina esto: vas a ver una obra y al finalizar te encuentras a un director con el que te interesa trabajar. Lo saludas, dices una frase que le interesa y al día siguiente te busca en Facebook para contactarte e invitarte a un proyecto. ¿Qué va a encontrar en tu muro?  ¿Una foto de perfil mal tomada, memes de mal gusto y discusiones por temas intrascendentes? ¿O una foto profesional, ideas clave sobre tu quehacer escénico y posts sobre lo que estás creando? La decisión es tuya.

 

5.-No asumas que lanzar un solo mensaje es hacer comunicación 

Cotidianamente lo veo: artistas escénicos que jamás se preocupan por tener una imagen profesional ni comunicarse con su audiencia, una semana antes de un estreno hacen un post invitando. 

Por su parte, los artistas con más recursos hacen una rueda de prensa con la que logran tres o cuatro notas en periódicos.

Con esas acciones aisladas, esfuerzos en los que invierten unas cuantas horas, creen cumplir el objetivo de “hacer difusión”. Y luego se quejan de que no hay público. 

Hay que cambiar el enfoque: no se trata de enviar una invitación o hacer una rueda de prensa y ya, sino de crear y mantener una relación con un público, conectar con ellos, dar algo interesante a sus vidas, inspirarlos, hacerlos pensar y reflexionar, antes de pedirles que vayan a verte cuando quizá ni siquiera conozcan lo que eres y haces. Es un proceso que lleva años y que más te conviene comenzar ya.

6.-Genera fotografías, textos y videos de calidad  

Hasta las personas que jamás van a un museo tienen una alta educación visual, pues aún la televisión muestra imágenes comerciales creadas por artesanos del más alto nivel. Lo mismo sucede con los textos, pues muchas personas perciben la magia del lenguaje, pero también se incomodan ante faltas de ortografía o redacciones de escasa armonía.

Por ello, cuando eres un artista debes mostrar en tus mensajes un alto sentido estético. Ello no implica que todo deba ser bonito (puede ser que tu visión proyecte aspectos grotescos o incluso repugnantes), pero sí debe evidenciar calidad.

Comprendo que no todos tienen para pagar un comunicador profesional, pero sí puedes conseguir quién quiera hacer intercambios contigo (por ejemplo, puedes pedir a un fotógrafo un trueque de una sesión por apoyo para alguno de sus proyectos). 

7.-En tu presupuesto, dedica recursos a comunicar

En su libro “Cultura Mainstream”, Fréderic Martel afirma que en promedio un 40% del presupuesto de una película de Hollywood se dedica a marketing. Obviamente no te aconsejo hacer lo mismo, pero el dato sirve para evidenciar de qué tamaño es el esfuerzo para llenar butacas.

Lo que sí te aconsejo es recordar lo que antes escribí: los únicos recursos no son económicos, los recursos más valiosos son el tiempo y la creatividad. Así que si dedicas cuarenta horas por semana a hacer tu trabajo artístico, te aconsejaría sumar otras seis a difundirlo: escribir, crear imágenes, postear, etcétera. 

Pero es importante que lo presupuestes, pues si no lo tienes en tu calendario muy probablemente lo dejarás de lado.

Estas siete acciones son un buen punto de partida para que comiences a crear tu propia comunidad, tú público, esos aliados a los que si tratas bien y les regalas ideas e imágenes que nutran su vida te recompensarán con atención hacia tu obra. 

Este es el primero de una serie de artículos sobre difusión de las artes que estaré publicando en Danza Revista, si tienes alguna duda no dudes en preguntarme por un mensaje directo.

Vamos juntos por un 2019 con más público, más butacas llenas, en el que más personas puedan ver esa gran joya que tiene México: sus artistas escénicos.

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*David Flores Rubio es comunicador y fotógrafo artístico.

**Bailarina de la fotografía: Kesia Herrera.

 

 

 

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