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Quiatora Monorriel celebra 25 años rompiendo convenciones

Quiatora Monorriel celebra 25 años rompiendo convenciones

Por Argelia Villegas López

Con un lenguaje sólido y bien definido en cada coreografía y su característico toque lúdico, la compañía Quiatora Monorriel festejó su primer cuarto de siglo el lunes 24 de julio en el Palacio de Bellas Artes.

El trabajo escénico que durante 25 años de trayectoria ha construido Quiatora Monorriel se sintió fuerte en el escenario más importante del país.

Bellas Artes lució diferente en esta ocasión con las atmósferas lumínicas y breves historias que presentó en cada pieza la compañía.

Contención de movimiento y energía. Personajes lúdicos e intensos. Y una combinación equilibrada entre música, vestuarios e iluminación, permitieron que la audiencia disfrutara el trabajo bien consolidado que la compañía ha construido estos años.

Sin duda el trabajo de la agrupación, que surgió en 1992 bajo la dirección de Evoé Sotelo y Benito González, se expande a otras latitudes. Va más allá de la danza. Su expresión artística llega elevada y se escribe desde la sencillez.

Así, Quiatora Monorriel realizó una retrospectiva de lo que han sido 25 años de investigar el lenguaje corporal.

El programa también contempló la proyección de varias entrevistas durante los intermedios de cada pieza en las que diversas personalidades destacas de la escena dancística y público en general expresan lo que han significado 25 años de Quiatora Monorriel.

“Un trabajo que no busca complacer a nadie, sino que te hace pensar y cuestionar”; “Logran crear un universo particular pero significativo para el otro”, “Contención de movimiento y energía”, así coincidió en sus opiniones la audiencia que fue entrevistada.

El Palacio de Bellas Artes enmarcó el lenguaje coreográfico minimalista y colorido con el programa QM/Retro, que preparó la agrupación.

Durante dos horas fueron presentadas 12 piezas que abarcan el trabajo que marcó los inicios en los escenarios hasta la actualidad.

Viva (1992) fue la pieza que inició el programa, en tonos fluorescentes siguió la melodiosa Verde del Avispón Verde (1993), Tápate un ojo (1993) sorprendió por su brevedad pero fino sentido del humor.

Dorita mala (1994), Aleación andrógina (1995), Día de azulejos (1997) y Dagobah (2001), comprendieron la primera hora del repertorio.

Sombrero de cinco picos (2002), Nico (2003), Paisaje para Evoé (2009), Metabolisma (2014) y Estoy cansancio (1992) fueron las piezas que dieron cierre al programa.

Quiatora Monorriel surgió en la Ciudad de México y ha ganado diversos reconocimientos, como el primer lugar del Premio Nacional de Danza INBA-UAM, en dos ocasiones, además de exhibir su trabajo en importantes foros y festivales de México, Estados Unidos, Costa Rica, Chile, Bolivia, Argentina, Alemania y Bélgica.

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Danza-RevistaMX

Revista virtual de danza y disciplinas afines. El objetivo es ampliar la cultura de la danza en la población, creando un espacio para la expresión de distintas formas de pensamiento en el ámbito danza y que se reconozca el papel social de lo profesionales que lo ejercen.

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