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Prima ballerina uruguaya protagonista de ballet ruso

Prima ballerina uruguaya protagonista de ballet ruso

Montevideo, 10 de noviembre de 2016

La primera bailarina del Ballet Nacional del Sodre de Uruguay, María Noel Riccetto, es la protagonista del ballet Onegin, de cimientos rusos, un eslabón en su exitosa carrera de tres décadas.

Riccetto, una de las exponentes más importantes en la historia de la danza uruguaya, retornó a su país natal en 2012 a invitación del argentino Julio Bocca —director del BNS—, y dejó atrás 14 años en el American Ballet Theatre (ABT) de Nueva York.

Maria Riccetto

Maria Riccetto

Fue en la Gran Manzana donde conoció y bailó por primera vez Onegin, basado en la novela en verso Eugenio Oneguin, de Alexandr Pushkin;cuenta con música del célebre compositor Piotr Chaikovski y la coreografía corre a cargo del sudafricano John Cranko.

Todavía falta para que el reloj marque el mediodía, pero el sol se siente con fuerza en la zona más céntrica del barrio montevideano de Carrasco, a tres calles del mar. Contrasta con la calma y frescura que se respira dentro de la Escuela de Música, Actuación y Danza, donde Riccetto recibe a Sputnik.

Cordial y simpática, la primera bailarina del Ballet Nacional del Sodre (BNS) habla con entusiasmo sobre su protagonismo en Oneguin, la obra con la que el cuerpo de baile uruguayo está despidiendo el 2016.

A principios de 2001, cuando llevaba poco más de un año en el prestigioso cuerpo de baile estadunidense, el coreógrafo repositor de la obra, director del Stuttgart Ballet, le dio la posibilidad de hacer un papel principal en esa pieza: Olga, la hermana de la protagonista, con un peso muy significativo en la historia.

“Recién llegaba a Nueva York. A partir de ahí se dieron un montón de oportunidades más. Por eso es una obra a la que le tengo muchísimo cariño y respeto, que significó un montón, y 15 años más tarde se me da la posibilidad de hacer este otro personaje, el de Tatiana”, relató Riccetto.

Tatiana es la heroína en esta obra de Pushkin que relata la historia de un amor a destiempo entre ella, una joven inocente y frágil, y un hombre de mundo, maduro y cínico, llamado Oneguin.

Ricetto comentó que no hay diferencias entre interpretar uno u otro personaje de la obra.

“Para mí significó tanto cuando la hice por primera vez, que estaba como anonadada y fascinada con todo lo que estaba pasando a mi alrededor. Entonces me familiaricé con los demás personajes, con la musicalidad, con la historia”, dijo.

Así, “cuando la empezamos a preparar acá, me pasó que me acordaba de pasos que hacía Tatiana. Además, hay muchas escenas que comparte con Olga”.

Sin embargo, Ricetto sí reconoce diferencias en el esfuerzo técnico que demanda cada personaje.

“Hay pas de deux superlargos, de seis minutos. Si para las chicas son difíciles, para los chicos muchísimo más, porque sostienen a la mujer. También es un ballet en el que todo pasa rápido. Es muy ágil para el público y sumamente rápido para nosotros”.

La obra se presentó este año en el Teatro Colón de Buenos Aires y en el teatro Municipal de Santiago de Chile, adonde viajó la bailarina para preparar este rol.

Allí trabajó con la brasileña Marcia Haydée, quien fue la Tatiana original de Cranko.

“Estuve una semana allá, como una esponja, absorbiendo todo lo que ella decía. Fue una experiencia maravillosa”.

A su regreso a Uruguay, trabajó también con Víctor y Agneta Valcu, coreógrafos repositores de la obra. “No solo te enseñaban los pasos, sino los detalles, toda esa parte de entender e investigar el personaje”.

 

La primera bailarina, quien a sus 35 años lleva casi tres décadas luciendo el tutú, ha contado en más de una ocasión cómo la interpretación de ciertos personajes le implican tal involucramiento emocional que deja toda su energía sobre el escenario. Eso mismo le pasa al ponerse en la piel de Tatiana.

“El dúo final (la última escena entre los dos protagonistas) es extremadamente fuerte. Más allá de la parte física, hay una carga emocional importante. Y yo considero que si no te metés en ese papel de lleno, no transmitís lo que se tiene que transmitir. Es lo que me pone más contenta: saber que el público se va con una sensación superespecial, tocados por lo que hice o cómo lo interpreté”, contó.

En cuanto a las reacciones del público, Riccetto admite que cada país o región tiene sus propias características. En Uruguay, la llegada de Bocca a dirigir el cuerpo de baile nacional logró lo impensado: popularizar el ballet. Pero esta no deja de ser una disciplina relacionada con audiencias de élite.

¿Qué diferencias hay entonces entre bailar en Nueva York, Moscú o Montevideo? -Para mí, en lo personal, no hay nada como bailar en mi casa. Estuve en el Bolshói o el Metropolitan Opera House, que son dos teatrazos, pero estar en mi casa y recibir ese cariño de la gente es lo más grande que hay”.

“Reconozco que en Latinoamérica el público es mucho más efusivo; no se controlan tanto, no esperan a que una escena termine para aplaudir. Si ven algo que les gusta lo demuestran, y eso es maravilloso también”, explicó.

En cambio, en Rusia, recordó la bailarina, el público es algo más frío en parte por su alto entendimiento del ballet.

“Creo que tienen una formación de ballet que no cualquier país tiene. Eso es maravilloso y es intimidante: salir a bailar sabiendo que a la gente que está sentada no la conmueve solo la historia o esa parte sentimental, sino la técnica: una pierna estirada, un buen empeine, unas posiciones altas. No van a dejarse emocionar solo por la interpretación, sino que estarán pendientes del todo, de cada paso”.

Riccetto rememoró su paso por el Bolshoi con una gran sonrisa. Pisó las tablas del mítico teatro ruso como parte del American Ballet y, aunque pasaron años, no duda un segundo al responder qué interpretó en aquella ocasión. “Hicimos un programa mixto, con Fancy Free y Tema y Variaciones“.

También tiene claro cómo lo vivió: “Recuerdo la forma de aplaudir del público, al unísono. Es increíble, meterte en ese teatro con toda esa historia. Por ahí pasaron los más grandes bailarines”, dijo la profesional, que además destaca el aporte de Rusia al ballet.

“Su rol es esencial. La escuela Vagánova es reconocida en el mundo entero. Los bailarines que han salido de allí han sido todos maravillosos. Hay una riqueza y una historia que pocas regiones y pocos países tienen. Han sido, son y serán referentes”.

Recuerda haberse cruzado con Mijaíl Baryshnikov -considerado el mejor bailarín de ballet del mundo- en el American Ballet Theatre, mientras ella ensayaba de la mano de Benjamin Millepied, el coreógrafo francés conocido fuera del mundo de la danza por ser el marido de la actriz Natalie Portman.

“Me hubiera gustado tener la chance de trabajar con él, pero solo fue un hi and bye“, comentó Ricceto, quien dirige el sector de danza de la Escuela de Música, Actuación y Danza de Uruguay.

La temporada 2017 del BNS se iniciará con El Hamlet Ruso, un ballet que el cuerpo de baile uruguayo presentará por segunda vez, con Ricetto como Catalina la Grande, que ella interpretará también por segunda ocasión.

 

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Danza-RevistaMX

Revista virtual de danza y disciplinas afines. El objetivo es ampliar la cultura de la danza en la población, creando un espacio para la expresión de distintas formas de pensamiento en el ámbito danza y que se reconozca el papel social de lo profesionales que lo ejercen.

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