Laura Trejo Cortés

“Hace dos semanas que traigo un yeso en la pierna izquierda, el cual va de la pantorrilla hasta los dedos. Sucedió el 31 de enero. Él me cargó y me dejó caer de un salto. Escuché un fuerte tronido que salió de mí… ‘Sigue bailando’, dicen los maestros en la escuela. ‘Si te duele algo o te caes, no te detengas’. Cuán equivocados estaban. A la mierda con ‘la escena es primero’ […]”.[1]

Era el Año Nuevo chino en el hospital Adolfo López Mateos. Llegué a Urgencias. Un policía me ayudó a caminar: “Apóyate. Eres fuerte. Saldrás rápido de esta; yo tengo más achaques que tú”. El doctor me mostró las radiografías: fractura.

¿Ahora qué haría si no podía bailar? Mi papá me enseñaba a caminar con muletas; mi mamá me ayudaba a bañarme; sin ellos no habría podido arreglármelas. Durante esos días lloré y dormí, pero sobre todo leí y escribí como nunca antes lo había hecho.

Un día mi mamá me llevó la guía para el examen de ingreso a la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). A pesar de que yo llevaba siete años de no asistir a clases, me emocionaba hacerlo de nuevo. Estudié mucho. No tenía otra cosa que hacer. Ya con férula, pero aún con muletas, presenté el examen. Aprobé, entré a la carrera y han sido los años más maravillosos de mi vida.

Ese día de 2009, con la fractura del quinto metatarsiano, también se rompió mi corazón y mi danza. Las Letras Hispánicas fueron la cura. Después bailé de nuevo, mejor que nunca.


[1] Fragmento de mi diario.

Sobre El Autor

Revista virtual de danza y disciplinas afines. El objetivo es ampliar la cultura de la danza en la población, creando un espacio para la expresión de distintas formas de pensamiento en el ámbito danza y que se reconozca el papel social de lo profesionales que lo ejercen.

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