Por Adriana Góchez

Una tarde de abril la bailarina Greta Elizondo hace una pausa en medio de los ensayos de la puesta en escena Carmina Burana, y nos recibe en la sede de la Compañía Nacional de Danza (CND), donde es solista. Porta una sudadera negra, un pants y unas botas calentadoras sobre sus puntas de ballet. Su cabello está recogido con un chongo, algunos cabellos salen y delatan que ya está casi al término de un día más de mucha danza.

Se sienta en una de las bancas de concreto del Centro Cultural del Bosque, donde suelen tomar un descanso los bailarines. Ahí recuerda sus inicios en el ballet, pero sus ojos azules se iluminan y suelta una gran sonrisa al hablar de este momento de su vida, su fructífero trabajo en la CND y su reciente incursión como bloguera, ámbito desde donde desmitifica la vida de una bailarina profesional y acerca a nuevos públicos al ballet.

Su éxito es tal que ya acumula 166 mil seguidores en Instagram y ha logrado que el ballet llegue a revistas como Vogue. En la red social y en su blog Another Pointe, lo mismo escribe sobre sus viajes en Oaxaca, la Riviera Maya o Los Ángeles, que sobre una visita al Castillo de Chapultepec y Palacio de Bellas Artes.

Muestra a través de fotos los contrastes: la belleza del ballet cuando está en función interpretando a Odette o Manon; pero también el trabajo que hay detrás, sus ensayos, la fuerza que requiere su cuerpo para bailar, las heridas en sus pies o cómo es el trabajo de éstos cuando están sobre las puntas de ballet.

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Tu primera clase de ballet fue a los ocho años, ¿qué recuerdos conservas de ese día?

Mi mamá me mandó vestida con un leotardo y faldita rosa, mientras todas las demás niñas venían vestidas de negro. La verdad, en ese momento quise irme de la clase, me enojé con mi mamá porque me sentía muy ridícula vestida así. Pese a ello, en ese momento me atrapó mucho la danza, no sé si fue la música, si fueron los movimientos, salí feliz queriendo bailar siempre.

Después llegas con Irina Provorova, ¿qué te hace decidir ser bailarina profesional?

Mi mamá me llevó con esta maestra porque era muy famosa en Monterrey, era muy buena, enseñaba la técnica Vagánova, me gustó mucho cómo la técnica rusa tiene todos estos port de bras, cómo se trabaja sobre el torso, desde chiquita me encantó eso.

A los 15 años te vas al extranjero, ¿cómo fue irte sin tu familia?

Recibí una beca para estudiar en la Kirov Academy of Ballet en Washington D.C. Fue un viaje muy feo, nunca había viajado sola, todo me daba miedo, pero estar en una escuela profesional de ese nivel era mi sueño, estar ahí para mí fue una liberación, estaba rodeada de personas que eran como yo, que estaban ahí para bailar.

¿Cómo eras en tu adolescencia?

No era normal, tuve mi fiesta de XV y al día siguiente fui a ensayar.

¿Qué otras cosas has hecho para perseguir tus sueños?

En la primaria, secundaria, ningún maestro me tomaba en serio. En el concurso Youth America Grand Prix, pasé a la final, tenía algunos exámenes en la escuela, pedí permiso a mis maestros para ir y me lo negaron. Al final, fui al concurso y reprobé todas esas materias, pero gané la beca para estudiar en Estados Unidos. Entre los 11 y 15 años fue la época más dura porque todo mi entorno era de gente que no bailaba, nadie me entendía, cada vez que una amiga me decía ‘puedes venir a mi casa el viernes en la tarde’, yo le respondía ‘no puedo, tengo ensayo’, me preguntaban ‘¿por qué no faltas?’.

¿Qué le dices a los menores que como tú quieren dedicarse al ballet y también son incomprendidos?

Que sepan que va a haber muchísima gente en contra opinando, no sé por qué siempre hay gente en contra de la danza y de que el mundo baile, pero hay que seguir tu camino. La única forma de bailar profesionalmente es ser muy dedicado y no dejar que cosas externas te quiten esa energía que debe ir encaminada a bailar bien. Sí es mucho esfuerzo, sacrificio, pero no hay otra forma de hacerlo, tiene que ser por el camino largo, tedioso, y frustrante, no hay un atajo para llegar a esto.

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Pronto destacas en la CND, ¿cómo te sientes con este logro?

Este es mi séptimo año aquí, estuve un año de aprendiz sin contrato, por eso el día más feliz fue cuando me contrataron, lloré de felicidad.

De los roles que has interpretado, ¿cuál crees que te ha aportado más?

Manon, nunca pensé interpretar ese papel en mi vida, fue como un sueño, crecí como bailarina y como persona. Cuando acabé mi primera función lloré, ahí pensé ‘esto es disfrutar bailar’, nunca había disfrutado tanto una función como ese día.

¿Qué te hizo disfrutarlo?

Al momento de estar en el escenario entendía tan bien el personaje que cualquier cosa que hiciera no importaba, ya era Manon, esa seguridad hace que disfrutes demasiado. Lo que me gusta de ese personaje es que no es una simple princesita y ya, tiene mucha historia dentro de ella.

¿Qué otros roles te gustaría explorar?

Julieta, la versión que tenemos aquí de John Cranko es bellísima. Por el lado de los clásicos, clásicos, me gustaría mucho hacer Giselle, también por este tema dramático. Bella Durmiente porque es un personaje muy difícil técnicamente, me gusta porque es lo típico del ballet, todo se ve tan sencillo, tan bonito, pero realmente es súper complicado, se requiere mucha fuerza, mucha técnica, precisión.

Has incursionado como bloguera ¿qué te motivó?

Desde el principio de mi carrera mucha gente se me acercaba y me decía ‘eres bailarina, eres toda bonita, como princesita’, y sí, eso es uno en el escenario, pero detrás hay muchísimo más que no es nada bonito, la vida de bailarín es muy pesada, la mitad del tiempo estamos enojados, frustrados por este arte, entonces, tenía ganas de demostrar un poco esto y también mostrar mi vida, lo que me gusta, cómo soy, lo que hago.

¿Qué sorpresas te has llevado?

He recibido muy buenos comentarios, lo que me ha gustado de Instagram y del blog, es que cuando presentamos El Cascanueces, muchísima gente me escribió ‘vengo a verte bailar, es la primera vez que vengo a ver ballet’, fue ‘wow!, lo estoy logrando’, estoy acercando a más personas, creo que eso es increíble, que por una foto, una persona que no sabe nada del ballet empiece a adentrarse a este mundo.

¿La gente no se acerca al ballet porque no hemos sabido llegarle?

Creo que es todo un poco, el mundo va muy rápido y la gente simplemente prefiere hacer otras cosas. Ir al teatro a ver ballet, creo que para muchos no es prioridad, dicen ‘eso es viejo y es aburrido’, pero también creo que es nuestro deber como bailarines adaptarnos a lo que está sucediendo, y con eso, atraer a nuevos públicos, promocionar la danza, si es por medio de Instagram o YouTube, hay que hacerlo. Hay un público ávido, eso es lo más impresionante, hay personas que cuando hablo de puntas me dicen no sé de qué estás hablando, pero aquí estoy’, eso se me hace bueno porque de alguna forma están teniendo un acercamiento con la danza, obviamente quiero que esas personas lleguen al teatro, pero lo que vaya sucediendo está muy bien.

¿Cómo es un día cotidiano para ti?

Intento levantarme temprano, por ahí de las 6:30, 7:00 horas para ir a pilates, me gusta hacerlo porque al llegar a la clase me siento súper colocada y lista. Mi clase en la compañía es de hora y media, de ahí hasta las cuatro de la tarde tenemos ensayos. Hay veces que no tengo tiempo para comer, si la carga de trabajo es muy fuerte me quedo a terapia. Después voy a mi casa, por ahí de las seis de la tarde, hago tareas. Me duermo muy temprano porque necesito dormir nueve horas.

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Los viajes son mi momento más feliz de la vida, solamente puedo hacerlo dos veces al año que es cuando tenemos vacaciones aquí. También me gusta mucho leer, ir al cine, lo que me gusta de esta ciudad es que siempre hay cosas que hacer.

¿Qué lugar de México es tu favorito?

La ciudad de Oaxaca me encanta, su cultura la puedes sentir en cada rincón y eso se me hace increíble; la comida es deliciosa. Las playas del estado me gustan mucho, son muy sencillas, se siente bien estar ahí.

¿Cuál es tu platillo mexicano favorito?

Eso está muy complicado, pero creo que las quesadillas, soy de Monterrey, para mí quesadilla es tortilla y queso.

¿Estás viendo alguna serie?

Acabo de terminar La casa de papel, amo Gran Hotel, cuando me quiero distraer un poco veo Friends.

Si no fueras Greta Elizondo, ¿quién serías?

En mi vida paralela me hubiera encantado ser diseñadora industrial o gráfica. Un poco mi sueño frustrado es entrar a una escuela de diseño, por eso sigo comprando miles de libretas y lápices porque según un día voy a aprender eso.

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Sobre El Autor

Revista virtual de danza y disciplinas afines. El objetivo es ampliar la cultura de la danza en la población, creando un espacio para la expresión de distintas formas de pensamiento en el ámbito danza y que se reconozca el papel social de lo profesionales que lo ejercen.

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