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Maestros y discípulos: la importancia del gurú de danza

Maestros y discípulos: la importancia del gurú de danza

Natyam: Encuentro con la Danza de la India

Maestros y discípulos: la importancia del gurú de danza

Donají Portillo

El proceso de enseñanza-aprendizaje en danza clásica de la India se atiene a una de las tradiciones más importantes de la cultura local, llamada guru-shishya parampara. Guru significa “maestro”, shishya “discípulo”, y parampara “sucesión, continuación”. La tradición no es sólo hinduista, sino también jainista, budista, sikh y musulmana, sólo que para el Islam se utiliza el título de ustad en vez de gurú.[1]

Durante la luna llena de julio se conmemora en todo el subcontinente indio Guru Purnima, la “Luna Llena del Gurú”. En este día los aprendices le rinden su respeto al maestro en el salón de clases o, en caso de que ya no exista una relación escolar, lo visitan en casa. La ceremonia incluye un altar en el que además se recuerda a los gurúes ascendentes hasta tres generaciones atrás, colocando fotos de ellos, flores e incienso.

En el caso de los bailarines, también se ofrendan al altar los ghungroos[2] para recibir la bendición del gurú vivo y de los anteriores. Algunas escuelas aprovechan el horario de las  asignaturas para que el gurú cuente anécdotas sobre sus propios gurúes y estreche la convivencia entre alumnos en un ambiente relajado. También se aprovecha para danzar, cantar o tocar instrumentos sin forzosamente cubrir la rigidez del plan de estudios, por lo que el salón de clases se convierte, por lo menos una vez al año, en un espacio lúdico.

Es muy importante distinguir entre el gurú (el que ha alcanzado maestría, el guía) y el prashikshak (el profesor, el médium). Al primero se le otorgan en este día regalos que pueden ser tan simbólicos como flores o dulces, mientras que el segundo sólo los recibe mas no debe conservarlos, sino hacérselos llegar a su superior.

Para comprender mejor la importancia de la parampara, recordemos que originalmente la transmisión del conocimiento era puramente oral, sin pizarras, libros ni cuadernos. Quien quisiera aprender un oficio tenía que ir al gurukul, esto es, a la residencia del gurú, por lo menos cuatro años. Era crucial que el discípulo memorizara y repitiera la información tal cual, para evitar confusiones o, peor aún, tergiversaciones.

Conforme el conocimiento comenzó a dejarse plasmado por escrito, se ha subsanado la posibilidad de que a la muerte del gurú, la información se perdiera. Desde el siglo XIX, gracias a los sistemas de notación musical y de las grabaciones de audio y video, puede conservarse el material escénico y compartirse entre los discípulos.

A partir del siglo XX, con el mercado espiritual hippie y la enorme oferta esotérica, pareciera que cualquiera que va a India puede regresar con el título de “gurú”. Sin embargo, según la Guru-shishya Lakshana, deben cumplirse ciertas condiciones: la primera es que debe haber nacido en tierra sagrada, es decir, en el subcontinente indio. Los extranjeros no pueden acceder nunca al título. La segunda es que el gurú debe ser nombrado y reconocido como tal por sus predecesores, no por sus sucesores. Y la tercera es que no debe ser sólo un shikshak (pedagogo, maestro de escuela), o sólo un prashikshak (entrenador o mánager), sino un ejemplo moral a seguir.

Además, el gurú debe tener excelente memoria, perspicacia, inteligencia, sabiduría, voluntad, y una intuitiva percepción de las fortalezas y debilidades de un estudiante. Su interés debe ser producir buenos discípulos, que no sean arribistas ni arrogantes, que aspiren a ejercer el oficio por el amor al mismo y no por obtener con él poder, fama o fortuna, que deben ser sólo resultados del correcto ejercicio de la profesión.

Para ser nombrado gurú de danza se debe tener la capacidad para improvisar canciones y secuencias rítmicas y crear nuevas creaciones en el estilo, así como estar familiarizado con los instrumentos musicales. Se le exige que esté bien versado en el Natya Shastra y otras escrituras relevantes, pero que también sea innovador y se actualice en los nuevos progresos e invenciones de las formas dancísticas.

El modo de vida del gurú debe ser simple y con buenos hábitos. Hasta la fecha suele estar prohibido beber, fumar y tener actividades inmorales (que dependiendo del contexto puede ser comer cerdo o res, jugar juegos de azar, o tener relaciones extramaritales). Por ello, los profesores que solicitan favores sexuales o financieros, que engañan a sus alumnos con información falsa, o que los someten a pruebas crueles, nunca ganan el título.

Gracias al gurú, el discípulo se convierte en receptáculo de la información recabada por las generaciones anteriores, pero no sólo: además, debe tener la humildad suficiente para aceptar la formación cívica que lo convierta no sólo en un gran bailarín, sino en un gran ser humano.


[1]             Algunos etimólogos sugieren que la palabra española “usted” proviene del urdu.

[2]              Los ghungroos son un tipo especial de cascabeles diseñados para atarse alrededor de las pantorrillas. Cada danza clásica de India usa cascabeles diferentes.

Acerca del autor

Danza-RevistaMX

Revista virtual de danza y disciplinas afines. El objetivo es ampliar la cultura de la danza en la población, creando un espacio para la expresión de distintas formas de pensamiento en el ámbito danza y que se reconozca el papel social de lo profesionales que lo ejercen.

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