Greta Gerwing da vida a Frances, una joven de 27 años que vive en Nueva York y que se ha propuesto perseguir sus anhelos. Aunque su edad es un impedimento, su próximo objetivo es llegar a ser una gran bailarina en una importante compañía de danza. Para alcanzar el sueño de su vida no dudará en lanzarse de lleno a por todas y hacer lo que sea necesario con tal de triunfar en su propósito personal. Disfrutando del día a día y de los pequeños detalles, Frances siente que su vida no es suficiente, y tiene la imperiosa necesidad de demostrarse a sí misma que ninguna meta es inalcanzable y que todo lo que se proponga es posible. Una historia sobre los retos personales, la decepción, la liberación, la lealtad y el cariño.

Frances no finge, se equivoca una y otra vez, pero asume las derrotas sin intensificarlas y continua construyendo su camino, fiel a sí misma. Esta película, con David Bowie cantando Modern Love de fondo, predica que también es hermoso el correr sin rumbo y el no saber; defiende la frescura del impulso, clama el amor a la autenticidad, enciende una luz hacia lo que viene después.
Del director Noah Baumbach llega esta cómica fábula sobre los sueños y la vida, un viaje por el descubrimiento del valor, la superación, la amistad y el optimismo por encima de todo.
La película nos recuerda ese momento exacto en el que uno trata de mantener el equilibrio, durante ese alejamiento paulatino dolorosísimo en el que sabemos ya que estamos al borde del cambio, para el que hemos de estar preparados, pero que aún estamos asumiéndolo, con ese vértigo que produce la incertidumbre.


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