Por Adriana Góchez

La coreografía de la ecuatoriana Talía Falconi le hizo honor al nombre que dio a su más reciente obra, Frágil, pero por los desatinos que presentó su pieza, como la utilización de videos en el que se evidenciaban errores de edición, y que poco aportaron a su propuesta dancística. Además, también fue un mal día para ella: sólo acudieron al Teatro de la Danza Guillermina Bravo, 12 espectadores.

El solo protagonizado por la artista, abordó los tiempos vacíos y espacios sin presente que habita una mujer, situaciones que le permitieron reflexionar sobre la ruptura y resistencia. Todo a través de movimientos desarticulados que se repitieron durante los 60 minutos que duró la puesta en escena.

La obra, comenzó cuando una mujer entró en escena caminando de manera apresurada, como si alguien la siguiera. Durante el transcurso de la coreografía esa mujer se fue transformando en distintos personajes: una persona que hablaba sola y mencionaba partes del cuerpo humano –“cabeza”, “hombro”, “cadera”-; otra que gritaba en silencio o una que volvía a mencionar las palabras “cabeza”, “hombro”, “cadera”, pero con dificultad.

Talía Falconi

Hubo momentos en que la coreógrafa echó mano de recursos multimedia. Videos en que aparecía realizando movimientos desarticulados en el mar; o en el que se observaba a una mujer en una cocina y después en un patio. En parte de las reproducciones había cortes abruptos que no permitían apreciar las imágenes.

Como escenografía, la propuesta independiente utilizó botellas y un par de sillas, que delimitaron el espacio donde bailaba Falconi. La música estuvo a cargo de Federico Váldez, quien dio gala de la habilidad para ejecutar distintos instrumentos de música tradicional como la mandolina.

La inclusión de música en vivo es algo característico de los montajes de Falconi, quien ya tiene varios años colaborando con Federico Váldez, ejemplo de ello son las piezas Aproximación No. 7 y Melodía Retro.

Talía Falconi desarrolló gran parte de su trabajo como coreógrafa y bailarina, en Venezuela, donde fundó la agrupación Río Teatro Caribe y ha participado en festivales internacionales de Francia, Corea, Irán, Ecuador y España, por mencionar algunos países.

Frecuentemente dirige y protagoniza unipersonales. En 2007 fue galardonada en Venezuela con el Premio Nacional de Danza por su coreografía Sueño Pelele.

Sobre El Autor

Revista virtual de danza y disciplinas afines. El objetivo es ampliar la cultura de la danza en la población, creando un espacio para la expresión de distintas formas de pensamiento en el ámbito danza y que se reconozca el papel social de lo profesionales que lo ejercen.

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3 Respuestas

  1. Federico Valdez

    Hola Adriana, mucho gusto, soy Federico Valdez, no te conozco ni te he oído nombrar nunca, pero de todos modos quisiera hacer un par de comentarios sobre tu “crónica”, aclarando que este mensaje corre completamente por mi cuenta y es a título estrictamente personal.

    En primer lugar me llama la atención que hables de “desatinos”, me parece una palabra fuerte, sobre todo si se fundamenta únicamente en un verdadero desatino: decir que había “errores de edición” en los videos.

    Te explico, porque evidentemente no lo sabes: en los lenguajes audiovisuales existen múltiples recursos expresivos y estéticos, igual que en las artes del movimiento (veo que allí también hace falta aclarártelo), y los artistas utilizan esas herramientas para su trabajo adecuándolas a las necesidades del mismo. Eso que tu dices es como decir que la obra de Bergman (doy por sentado que sabes quién es, a lo mejor me equivoco) tiene “errores de narración”, o que la obra de Picasso tiene “errores de perspectiva”, me explico? Es algo básico pero nunca está de más aclararlo.

    Esto, además, agravado por otro desatino aún mayor: decir que los videos “poco aportaban a su propuesta dancística”. ¿Desde qué lugar haces afirmaciones así, para que quien lee lo que escribiste piense que puede tener algún fundamento? Luego de decir esto, hablas -de una manera que no puede calificarse sino de peyorativa e irresponsable- de “movimientos desarticulados” que se repitieron durante toda la obra.

    Pregunto de verdad, en este caso a los editores que permiten publicar algo así: ¿es esto una nota seria? ¿es esto todo lo que una revista que se dice especializada en danza desde su nombre, puede ofrecer? ¿De verdad? Si es así, déjenme decirles que me parece muy triste y de un nivel muy bajo.

    La gente que se pone en el lugar de cronista o periodista cultural debe ser muy cuidadosa, porque además de exponer ignorancias de este tipo (que de todos modos por lo general pasan desapercibidas, pero eso no significa que no constituyan una falta de respeto) crean confusión en la gente que lo lee, sobre todo en un panorama cultural tan delicado y en muchos (muchísimos) aspectos castigado como es el de este país.

    No quiero hacer demasiado extenso esto, no lo amerita, pero sí quiero decirte que el tema de la escasez de público, que tanto te regodeas en señalar como esas villanas muy villanas de las telenovelas, es un serio problema en la realidad cultural del país, que en la danza tiene ribetes insostenibles y del que nadie parece interesado en ocuparse, un tema muy complejo y que han padecido y padecen todas las compañías y los artistas (sean independientes o “dependientes”). Una situación que, tristemente, ha llegado a parecer normal y que, en muchos casos, no es en absoluto inocente, además. Sería bueno (¿sería bueno? me lo pregunto a la vez que lo escribo) que su revista se ocupe del tema de manera seria y responsable en algún momento.

    En fin, para terminar, no te culpo, imagino que no tienes mala intención pero deberías ser mucho más cuidadosa si es que te interesa en lo más mínimo la realidad cultural de este país y si tienes respeto por tu labor. No me cuesta imaginar que tu área de acción principal sea el “entretenimiento”, contra el cual no tengo nada en particular pero es evidente que una sociedad que se alimenta espiritual e intelectualmente sólo con eso corre la misma suerte que una que se alimenta solamente de hamburguesas, como sospecharás…

    Te recomiendo leer, por ejemplo, a Susan Sontag, para que tengas una referencia (evidentemente no la tienes) del caudal cultural, intelectual y de sensibilidad que debería tener cualquiera que se atreva a hablar de lo que tu pretendes hablar para hacerlo público, además del amor y cuidado por lo que hace.

    Pronto estaré haciendo circular una declaración pública porque la verdad es que me indigna bastante que en lugar de cuidar a artistas tan importantes y propositivos que eligen trabajar y hacer su aporte artístico en esta comunidad, los maltratamos y nos ensañamos de una manera que para mí al día de hoy, con todo lo que quiero a este país o precisamente por ello, me resulta incomprensible e insostenible (bueno, en realidad en el fondo tengo mis sospechas).

    Por cierto, no sé a qué te refieres al decir que quien esto suscribe “dio gala” (sic) de ejecutar instrumentos de “música tradicional” . Lo cierto es que en ningún momento toqué una mandolina. Huelgan más comentarios.

    Saludos cordiales

    Federico Valdez

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  2. Federico Valdez

    Me permito agregar algo que acabo de ver, y que me parece fantásticamente irónico:

    “El objetivo es ampliar la cultura de la danza en la población, creando un espacio para la expresión de distintas formas de pensamiento en el ámbito danza y que se reconozca el papel social de lo profesionales que lo ejercen.”

    Este eslogan de su revista (errores de redacción aparte) es todo lo contrario a lo que la nota que acabo de comentar hace. Ni modo, tierra de contradicciones.

    Saludos cordiales

    Federico Valdez

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    • Danza-RevistaMX

      Estimado Federico,
      Gracias por tomarte el tiempo en escribir este comentario. Tu opinión es muy valiosa para nosotros.

      Responder

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