Por Argelia Villegas López

Establecer un diálogo íntimo y honesto con la audiencia, es uno de los objetivos que busca cumplir el proyecto de la investigación coreográfica FLORES BLANCAS (cuando llorar no se puede).

En entrevista con Danza-RevistaMX, Paula Villaurrutia, directora y coreógrafa de la obra, enfatizó que “no busco hacer un show, quiero tocar el alma, llegar al corazón más que a los ojos”.

“Este proyecto habla sobre los temas que abordan la tristeza, soledad, digamos estos temas oscuros que son parte del ser humano, siempre me han llamado la atención. Creo que todos los hemos vivido y después llegó el texto de la Tiricia, que me inspiró mucho”,

Explicó Villaurrutia, quien es licenciada en Educación Dancística con orientación en Danza Folklórica por la ENDNYGC – INBA y también es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México.

De conversación agradable y pausada, la creadora explicó que uno de los grandes retos de su creación es llevar al escenario estados alterados como lo son la depresión o angustia, a través del personaje central que es una mujer que no entiende qué le está sucediendo.

“Nombrar en el escenario estados de depresión, soledad o ansiedad con el fin de que el espectador se sienta identificado y vea que todos podemos encontrar nuestras flores blancas”.

Flores Blancas. Foto: cortesía Paula Villaurrutia

Expresión corporal libre y honesta

La sencillez y honestidad en la expresión dancística de la bailarina serán los ejes de la narrativa en escena.

“Yo no vengo a demostrar nada nuevo, ni descalificar a nadie, mi propuesta se trata de una expresión corporal libre y honesta, será una narrativa íntima planteada de forma lineal. Así, vamos a ver en escena a ésta mujer enfrentado y luchando contra estos estados y sobre todo, saliendo adelante”.

Respecto al lenguaje dancístico, “FLORES BLANCAS (Cuando llorar no se puede)”, nace desde la danza tradicional, con una mirada contemporánea, en formato unipersonal, Villaurrutia encontró una fuerte inspiración en los textos “La Tiricia” de Rubén Luengas y “Trenzaré mi tristeza” de Paola Klug.

El espectáculo se presentará en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo del 2 al 9 de julio a las 20 horas, la propuesta integrará también iluminación, textos literarios, metáforas visuales, escenografía sencilla y la música será un elemento protagónico.

“Encontré canciones y piezas musicales que se referían a estos estados alterados, mandé a hacer unas décimas, y cierro con una valona, (forma musical y literaria popular cultivada en el estado mexicano de Michoacán)”.

El trabajo también integrará símbolos y metáforas: “así como las flores que limpian y purifican o el cabello en el que algunas veces nos enredamos” detalló la creadora que actualmente es becaria del programa Jóvenes Creadores 2017 – 2018 del FONCA.

Al cuestionarla sobre cuál ha sido el reto más grande este proyecto respondió: “Aún sigue siendo difícil. Cada día pienso qué pongo, qué elimino, cómo generar las secuencias, y hasta el miedo normal de presentar algo totalmente diferente, ¡todo ha sido un reto continuo! Pero parto desde la honestidad y necesidad de conocer la danza folclórica y generar una creación y lenguajes propios”.

Con una duración de 45 minutos, FLORES BLANCAS (Cuando llorar no se puede), constituye uno de los trabajos más importantes de Paula Villaurrutia en su búsqueda por construir un lenguaje dancístico propio “esto es una exploración e investigación coreografía, en el que estoy construyendo mi propio lenguaje para lograr ser yo al final del proceso”.

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