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El cuerpo como discurso: Danza e imagen corporal

El cuerpo como discurso: Danza e imagen corporal

Todas las prácticas culturales así como todas las corrientes filosóficas de pensamiento generan ideas propias del cuerpo. “El cuerpo” no existe ¿Qué imagen de cuerpo surge cuando lo entendemos como un cuerpo nacido discursivamente?

El cuerpo como técnica

Este espacio corporal que está siempre anclado con el mundo y en él, debe ser analizado como cuerpo dependiente culturalmente. Ya en 1935, en su difundido ensayo Las técnicas del cuerpo, el sociólogo francés Marcel Mauss hizo referencia a que la manera en que las personas se sientan, dan a luz, nadan o comen, depende en medida radical de la forma como estas rutinas se enseñan en los determinados entornos culturales. Todas las culturas, por así decirlo, transmiten técnicas corporales. El uso de nuestro cuerpo, y con ello nuestro propio cuerpo, está marcado, formado y construido según una cultura específica. Eso determina incluso las articulaciones de sonidos y palabras a nivel del idioma, que se abren paso a través del cuerpo, pasando por la garganta, la laringe y la cavidad bucal hasta llegar a la forma visible de la boca, los labios y los músculos de la cara. Cada idioma forma de esta manera su propio cuerpo expresivo. El cuerpo actúa en última instancia como símbolo global de una cultura y de sus diversos procesos de interacción.

Cuerpo y poder

Los cuerpos se modelan por medio de técnicas; los cuerpos de la danza, por medio de técnicas de la danza. Para el filósofo francés Michel Foucault, esas técnicas son en primera línea técnicas de poder. En su libro Vigilar y castigar de 1975 describe el modelamiento del cuerpo por medio de medidas disciplinarias. Inmerso en instituciones como la escuela o el ejército, el cuerpo moderno se forma a través de una red de normas que reglamentan controladoramente el comportamiento corporal. Desde la manera correcta de tomar un lápiz, pasando por la forma adecuada de sentarse en el banco de la escuela, hasta dónde debe ubicarse una persona dentro de una habitación o recinto en relación a los demás, el cuerpo se individualiza, en la medida que se lo divide en diferentes zonas que deben ser trabajadas (posición de la mano, curvatura de los dedos, posición de la cabeza, etcétera) para luego volver a armarlo de manera correcta. El cuerpo dócil por consiguiente es el producto de un determinado tipo de poder que produce un cuerpo útil para sí mismo y para su práctica económica. Los cuerpos disciplinados pueden utilizarse muy bien en una oficina o en una fábrica. De esta forma, la producción de cuerpos se realiza de manera discursiva, es decir, estos se generan a partir de una combinación de discursos lingüísticos (de carácter científico y popular) y prácticas materiales a través de la repetición y ensayo de las mismas.

Las técnicas de poder por consiguiente producen cuerpos que sin ese tipo específico de poder no existirían. Basándose en Foucault, la filósofa estadounidense Judith Butler publicó en 1990 su provocadora tesis que nuestra identidad de género tampoco es biológica, sino que se trata más bien de un constructo fabricado a través de la transmisión y el ejercicio social e intrafamiliar consciente e inconsciente de normas que Butler denomina matriz heterosexual. Aquello que parece propio de la naturaleza es una legitimación posterior e interesada de las prácticas sociales de exclusión, y la discriminación de otras formas de orientación sexual. En última instancia, es la capacidad del ser humano para la imitación y el aprendizaje mimético la que lo priva de toda forma de naturalidad. Desde Mauss hasta Foucault y Butler el cuerpo no es otra cosa que el producto de una cultura específica y sus valores.

El cuerpo como un ser híbrido

¿Qué significa tal concepción del cuerpo para la danza? El modelo disciplinario de Foucault puede aplicarse tal cual a la estructura y organización del ballet clásico, que desmiembra el cuerpo humano para luego volver a armarlo según las normas de una determinada noción de proporción y sus relaciones espaciales. Este desmembramiento del cuerpo, regulado jerárquicamente en función del cuerpo erguido, se refleja en la organización jerárquica de las compañías de ballet clásico, definidas por funciones de diversa categoría, desde el Corps de ballet hasta el o la étoile.

Tanto al cuerpo disciplinado como a la organización jerárquica de las compañías, los bailarines y bailarinas modernos oponen sus cuerpos naturales. Ellos conciben el cuerpo danzante como natural, transformándolo en un contrapeso de la explotación económica y el disciplinamiento dentro de una cultura de la alienación industrial. Pero si se asume también aquí como válida la tesis de Foucault de la producción de cuerpos, el cuerpo de la danza moderna, que se basa en principios supuestamente naturales como la respiración y el impulso, es igualmente el produo de un determinado concepto cultural del cuerpo. La respiración, por ejemplo, es por cierto una función biológica común a todas las personas en su calidad de seres vivos, sin embargo, su uso en la danza la hace funcional, la transforma en una respiración determinada con el objetivo de crear una imagen de naturalidad.

Al final de este modelo de pensar los cuerpos, hay una imagen de cuerpo abierta, capaz de integrar todo en sus límites, da lo mismo que sean cuerpos imaginarios como lo demuestra el psicoanálisis u otros cuerpos reales, discursos o normas, animales u objetos, prácticas culturales o artefactos. Este cuerpo une, porque estrictamente ya no tiene límites. Se define como un umbral que puede ser traspasado, para experimentar transformaciones que redefinen una y otra vez lo que el cuerpo es. Natural y artificial a la vez, y por lo mismo ni una ni otra cosa, este cuerpo siempre es un ser híbrido, que en el caso de la danza nos confronta con nuestra concepción de lo posible, de aquello que podríamos ser y del cuerpo que para esto deberíamos desarrollar.

Dr. Gerald Siegmund
 es profesor de Ciencias teatrales aplicadas en la Universidad Justus-Liebig de Gießen. Entre sus temas de especialización, se cuentan Teoría del teatro y la danza, intermedialidad y estética contemporánea en las artes escénicas.
FUENTE: http://www.goethe.de/

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4 Comments

  1. Laura Valdivieso M

    Felicitaciones!!!! Se crea un concepto nuevo y muy interesante como reflejo de actitud y trasmisión de mensajes.

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  2. pamela

    Excelente m parece ver a mi hija alli, ya q ella practicaba gimnasia rítmica y ahora se dedica al ballet

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  3. ana continente roche

    Un cuerpo que genera discurso, un cuerpo artificial, sin dejar de ser natural , más bien creible, porque el cuerpo es naturaleza en sí mismo.
    Como bailarina, coreógrafa y docente de la danza, doy mi enhorabuena porque podamos compartir esta reveladora información que abre conciencia sobre el cuerpo, aún para muchos profesionales de la danza, tan desconocido.
    Gracias!!!

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  4. Sofía Paz

    Excelente articulo! Gracias por compartir esta visión, se abren una infinidad de posibilidades que explorar a partir de esta concepción del cuerpo, en lo cotidiano y lo extracotidiano; en la investigación del lenguaje y las artes! maravillosa y valiosa información, felicidades!

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