Por Adriana Góchez

Ambientada en la época prehispánica cuando se le ofrendaban sacrificios al dios mexica Xipe-Tótec, la Compañía Nacional de Danza (CND) presentó el estreno mundial de La consagración de la primavera en el Palacio de Bellas Artes, y con ello se ganó las ovaciones del público.

La obra, con música de Igor Stravinsky y coreografía de Demis Volpi, a diferencia de la versión original de Vaslav Nijinsky -que abordaba el sacrificio de una joven virgen- muestra como personaje principal a un hombre (Rodrigo Aryan) que es ofrendado al dios de la primavera.

El escenario del Teatro del Palacio de Mármol se convirtió en una colina de tierra que dio cabida a rituales y sangre, así como a guerreros, a miembros de una tribu, a mujeres “desnudas” y a sacerdotes, quienes presencian el sacrificio del joven.

Durante la presentación de este ballet que en el siglo XX inició el cambio en el lenguaje dancístico de lo clásico a lo contemporáneo, se vio a los 30 bailarines de la CND disfrutar de una puesta en escena alejada de los tutús y puntas, que implicó nuevos retos.

En México La consagración de la primavera, ha sido coreografiada por figuras de la danza como Gloria Contreras para el Taller Coreográfico de la UNAM; y Víctor Manuel Ruiz para Delfos.

En la primera parte del programa se presentó La pavana del Moro, la pieza dancística más emblemática del fallecido coreógrafo José Limón, con Gerardo Wyss como el “Moro”, Isabel García como “Desdémona”, Erick Rodríguez en el papel de Yago e Iratxe Beorlegui como Emilia.

La obra que hizo a José Limón acreedor del Premio Dance Magazine, se inspira en la tragedia de William Shakespeare, Otelo, en la cual Yago arma un plan con ayuda de la sensual Emilia para hacer creer al Moro que su esposa Desdémona le es infiel, un suceso que termina con un fatal asesinato.

Aunque en la puesta en escena los bailarines se lucen con las danzas preclásicas –entre estas la pavana y la gallarda- que el coreógrafo sinaloense retoma con majestuosidad en esta obra, Gerardo Wyss (Moro) se queda muy lejos de la interpretación que hizo José Limón durante su estreno en el American Dance Festival, en Estados Unidos.

La segunda obra que se presentó fue Ebony Concerto, un dueto a cargo de la primera bailarina de la CND, Agustina Galizzi; y el primer solista Sebastián Vinet, con música de Stravinsky en la que rinde homenaje a los grandes jazzistas estadounidenses.

La coreografía de Demis Volpi, que se presentó por primera vez en México, fue una versión fresca en la que se vio a los intérpretes en short ejecutando movimientos rápidos y sensuales.

Este programa que se presentará el 13, 15 y 18 de marzo con la Orquesta del Teatro de Bellas Artes en vivo, se suma a la serie de cambios que Mario Galizzi ha implementado desde que asumió la dirección de la Compañía Nacional de Danza.

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