Información: Prensa Coordinación Nacional de Danza


  • La pedagoga Consuela Sánchez Salas comparte la experiencia que ha vivido al ser fundadora y directora del Encuentro de Nueva Danza y Nueva Música, que celebra su XVIII edición
  • Algunas de sus actividades artísticas se presentarán del 8 al 11 de marzo en el Teatro de la Danza del INBA

Por Gabriela Jiménez Bernal

Ha sido como su hijo desde hace 18 años. Un hijo que le ha dejado grandes satisfacciones, pero también un hijo que ha sido motivo de grandes sacrificios para verlo crece. Un hijo al que le ha dedicado largas horas de su tiempo, incluso obligándola a ausentar en ocasiones de su realidad familiar. Un hijo que le ha absorbido recursos económicos que nunca estuvieron contemplados en su cartera.

La pedagoga y promotora cultura Consuelo Sánchez Salas no puede ocultar su nostalgia y su emoción al celebrar los 18 años de su Encuentro de Nueva Danza y Nueva Música. Un proyecto que, si bien en sus inicios fue una alternativa emergente para vincular el trabajo de las aulas con el campo laboral (se crea a la par de la escuela de Danza Contemporánea de la Ciudad de México), hoy se refrenda como una plataforma invaluable en nuestro país para mostrar el nuevo talento de las artes escénicas, por medio de actividades académicas y artísticas que son un caleidoscopio de lo que se está creando en la capital mexicana.

“Hace 18 años soñé con este proyecto que reuniera a todas las escuelas públicas de la Ciudad de México, las cuales vieron nacer a este niño mío. Fue su bautizo. Sí fue una locura, pero como pedagoga me di cuenta de que había una enorme necesidad de tener un proyecto con corte académico y artístico, sobre todo en el sur de nuestra urbe”, dijo la maestra, quien es egresada del Sistema Nacional para la Enseñanza Profesional de la Danza y miembro fundador del Programa de Niños Talento de DIF-DF.

¿Cómo ha sido la experiencia de hacerse cargo de un encuentro como este durante tantos años?

“Es un encuentro que siempre lo he asociado con la vida de una persona. Mis propios hijos me dicen que es mi tercer hijo. Y sí lo ha sido, porque ha sido parte de mi vida. Durante los primeros tres años del encuentro conté con el abrigo, infraestructura y un poco de presupuesto del Centro Cultural Ollin Yoliztli, después fui como una mamá soltera, el niño tuvo que crecer y nos hicimos independientes, teniendo nuevas sedes, como el Centro Nacional de las Artes”.

¿Cuál era la connotación que le quiso dar a su festival al usar los conceptos de nueva danza, nueva música?

“Es importante que lo preguntes porque quería justamente mostrar el talento de los nuevos creadores. Y ojo, no solo me refiero a los jóvenes, también hay adultos mayores que quieren abrir caminos en las artes escénicas, ellos también están generando nueva danza y nueva música, por lo que había que darle un nombre integral al encuentro. Es crucial ser fiel al propósito de este proyecto y que ha sido el de visibilizar a los intérpretes, independientemente de su edad”.

Su “hijo” le ha dejado una gran familia. ¿Cuál sería ese espíritu que ha unido a usted a y todos estos creadores a lo largo de estos 18 años?

“Lo primero es que todos los artistas que participan quieren sentirse libres y el encuentro nos permite mostrar nuestras creaciones. En segundo lugar, porque las puertas siempre han estado abiertas para todos ellos y siempre nos hemos dado la mano. La otra cosa es que no ha todos se les paga por participar, existe un voluntariado y la creencia de que el tiempo en el arte no tiene precio. Metafóricamente es como una gran familia.  La realidad es que si hay un costo beneficio muy alto”.

La maestra Sánchez Salas se ha percatado que, quienes ha participado en el Encuentro de Nueva Danza y Nueva Música, son artistas que presentan montajes donde se refleja su interés por cuestionar su realidad. Es decir, si bien cada año se establece un eje temático, sí hay un común denominador que los une, llegar al público, no obstante la variedad de estéticas.

Ya hablamos de que hay nueva danza, nueva música, pero ¿Hay una nueva Consuelo Sánchez Salas?

“Claro. He entendido que al final hay muchos retos por resolver. Podría decirte que hay una nueva ciudadana, una nueva gestora, una nueva mujer que quiere defender sus derechos culturales. Y por supuesto, una nueva mamá de tres hijos”.

¿Sus dos hijos se ha puesto celosos en alguna ocasión del encuentro?

“De repente sí. Ellos me han dicho que el encuentro es el hijo más dependiente y consentido que tengo. De hecho, dicen que mi derroche ha sido la danza. Por fortuna, los dos siempre han participado conmigo en la realización del encuentro y como buenos hermanos también lo cuidan”.

¿Se siente satisfecha de cómo su “hijo” ha alcanzado la mayoría de edad?

“Sí cómo no. Pero he estado pensando mucho en estos últimos días que, como cuando los hijos crecen, aparecerán nuevos problemas, pero los asumiré con mucho entusiasmo y responsabilidad porque es parte de la madurez. Mi espíritu de adolescente de ese caballo de fuego que corre y convoca a otros se mantiene como hace 18 años, pero obvio con mayor conciencia y experiencia”.

Cabe recordar que desde 2010 el Encuentro de Nueva Danza y Nueva Música pertenece a la Red Nacional de Festivales de Danza en México, hecho que tiene muy contenta a la pedagoga Sánchez Salas, a la vez que le implica gran responsabilidad de seguir manteniendo la calidad del proyecto.

Las actividades de este encuentro que llegarán al INBA tendrán lugar del 8 al 11 de marzo en el Teatro de la Danza del Centro Cultural del Bosque, bajo el eje temático Mujeres, Patrimonio y Reconstrucción.

Algunas de ellas son la Gala Homenaje a la coreógrafa Nellie Happee, la entrega de la pieza conmemorativa Xochipilli 2018, reconocimiento a los maestros que contribuyen a la enseñanza, creación y difusión de la nueva danza; la mesa redonda Presentación de resultados sobre el uso y aplicación de la Lotería del Movimiento y el Dominó de los animales; una Gala de Danza Tradicional Mexicana, así como funciones de danza compartida.

Sobre El Autor

Revista virtual de danza y disciplinas afines. El objetivo es ampliar la cultura de la danza en la población, creando un espacio para la expresión de distintas formas de pensamiento en el ámbito danza y que se reconozca el papel social de lo profesionales que lo ejercen.

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