Fotos: Arturo López / Secretaría de Cultura Federal


Por Adriana Góchez

En 25 años Delfos ha logrado hacerse de un público que sigue sus pasos, personas que confían en que en cada puesta en escena serán sorprendidas con esta danza provocadora, de Claudia Lavista y Víctor Manuel Díaz Becerra, fundadores la compañía y quienes tienen el tino de llevar al límite a los bailarines, pero también a quien funge como espectador.

El pasado jueves en el Palacio de Bellas Artes, no fue la excepción. Celebraron un cuarto de siglo con el programa Estado Latente, que incluyó dos obras de repertorio –Concierto Barroco y Proa–, así como el estreno de Manglar.

Manglar, con dirección de Víctor Manuel Díaz y colaboración creativa de Claudia Lavista, fue una vorágine de sentimientos, experiencias visuales y estéticas imparables, cuya fuerza estuvo en la majestuosidad de los bailarines y la escenografía de Fernando Féres.

Primero el escenario se cubrió con telas blancas rectangulares que al levantarse dejaron al descubierto una pelea entre guerreros. Después, hubo un corte abrupto y en escena sólo había un árbol navideño y seres con cuatro o dos ojos enormes, que parecían pertenecer a otro mundo, el del consumismo exacerbado de la vida moderna.

Como metáfora de la decadencia se utilizó un muñeco que simulaba un bebé, que estos seres cargaban y pasaban de mano en mano hasta deshacerse de él. Al final, el bebé quedó como otro adorno del árbol de navidad.

Si esto no hubiese bastado para los sentidos del espectador, la próxima escena mostró un paisaje psicódelico compuesto por imágenes de ojos, atrás y a los costados del escenario, así como el contorno de un ojo gigante, en medio. Figuras que al moverse creaban un entorno, a veces retro, a veces psicódelico.

La coreografía incluyó música tan ecléctica –Bésame mucho, Love me do y algunas composiciones de artistas clásicos- como los movimientos y escenas que protagonizaron los bailarines: Xitlali Piña, Aura Patrón, Johnny Millán, Roselí Arias, Daniel Marín y Karla Núñez.

Manglar fue la cereza en el pastel. La primera fue Concierto Barroco, una pieza de Víctor Manuel Ruíz, inspirada en la obra de los coreógrafos Paul Taylor y George Balanchine, mediante el Concierto para dos violines y orquesta de cuerdas en re menor de Johann Sebastian Bach, el público se deleitó con el cuerpo en movimiento de los bailarines.

En el escenario podían admirarse composiciones poéticas que se desprendían de los movimientos fluidos, precisos y de control de la gravedad.

La segunda obra del programa fue Proa, en la que Claudia Lavista reflexiona sobre la trayectoria de los cambios, los ciclos y las transformación, a través de la visión de cuatro personajes que durante la puesta en escena parecen estar en una lucha constante entre ellos y hasta consigo mismos. El cambio de ropa que hacían, era la metáfora de sus transformaciones.

La pieza contó con una colaboración especial de Jonathan Torrijos, quien sobre una estructura que se acondicionó en el aire, una especie de cocina, ejecutó sonidos con objetos de la vida cotidiana: un papel, una olla y sartenes.

Para cerrar los festejos en el Palacio de Mármol, Claudia Lavista y Víctor Manuel Díaz Becerra, develaron una placa conmemorativa y aprovecharon para hacer un recuento de sus 25 años de viajes en 23 países de cuatro continentes, así como de obra creativa, conformada por más de 70 coreografías.

En este tiempo también han colaborado en la formación de 17 generaciones de creadores escénicos en la Escuela Profesional de Danza de Mazatlán; y han llevado su danza a más de tres mil niños, adolescentes y madres que padecen los estragos de la violencia, el narcomenudeo, la drogadicción y la prostitución.

“Lo que más agradezco es que todos los que hemos formado parte de este proyecto tuvimos fe en él, a pesar de que a veces nos caímos, nos volvimos a levantar y resurgimos; es entonces cuando pienso que valió la pena y que vale la pena empezar hoy los siguientes 25; a ver qué pasa y a ver qué cosas hacemos”, declaró Lavista.

En esta celebración también agradecieron formar parte del gremio de la danza. “Nos sentimos muy felices de decir que en México hay una danza que es muy fuerte, muy potente, muy diversa con muchas voces diferentes, nosotros somos una de ellas”, expresó conmovido Díaz Becerra.

En el programa de mano que se proporcionó a los espectadores el coreógrafo y bailarín remataba: “deseamos que nuestra danza toque algo en ustedes”… esta noche ese sueño se cumplió.

Sobre El Autor

Revista virtual de danza y disciplinas afines. El objetivo es ampliar la cultura de la danza en la población, creando un espacio para la expresión de distintas formas de pensamiento en el ámbito danza y que se reconozca el papel social de lo profesionales que lo ejercen.

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