Por Argelia Villegas López

Son las 19 horas en el Centro Histórico de la Ciudad de México, aunque una lluvia suave inicia a caer sobre la calle Mesones, decenas de personas forman una fila para ingresar al departamento donde presenciarán la obra: El tiempo no espera a nadie.

Después de unos minutos las personas ingresan por una escalera angosta a un tercer piso, en la entrada del departamento los coordinadores solicitan a las personas abandonar sus celulares para poder disfrutar de la obra.

Mientras algunos se sientan en sillones otros prefieren el piso y cojines. Es viernes, muchos vienen de sus trabajos y todos coinciden: lo más atractivo del proyecto fue la sensación de llegar a otra casa pero para disfrutar de la danza.

FOTOS: Valeria Silva

En una esquina de la vivienda destaca la mirada de la bailarina Pamela Grimaldo, quien dirige e interpreta la obra.

Después de encender un cigarro y dos velas, Pamela inicia: “Gracias por venir hasta aquí”, su voz es enmarcada solo por la lluvia y el silencio.

Una foto en blanco y negro, cerillos. Una cubeta laminada, música y pétalos de bugambilias son los únicos elementos que durante 35 minutos acompañarán a Pamela bajo la asistencia técnica de PAt-trIgos Mur y la fotografía de Valeria Silva Garza.

Las palabras sobran ante cada movimiento de Grimaldo; su cuerpo se dobla formando figuras imposibles multiplicadas en sombras que rebotan en las paredes.

Por momentos es un animal lastimado, otros un árbol, sus caderas se transforma en una montaña infinita mientras la cubeta se traga su cabeza, gritan sus brazos, dos serpientes son sus piernas y su larga cabellera abraza los pétalos de bugambilias.

Entre el público observa atento el bailarín y coreógrafo Vicente Silva, quien se encargó de la curaduría de las cuatro obras del proyecto Danza en tu casa, que se desarrolló en distintos departamentos de la ciudad bajo el lema “Bailar en mi casa es un acto de fe irrestricto”.

El performance, acompañado por momentos con música, lleva a la audiencia a un viaje intenso dividido en cuatro tiempos que narran cómo un abuelo carpintero ejerció violencia contra una de sus hijas.

Es la mirada de Pamela quien también da cierre a la obra. Sin duda, la pieza logró tocar a los asistentes, todos se acercan a Pamela para felicitarla.

“Lo más difícil fue llevar una vivencia familiar al arte, lo real a la ficción” explica Pamela al finalizar la obra, que tuvo como base de construcción la contención y reducción del movimiento en una coreografía dancística.

Hay tequila y cacahuates como despedida para quienes asistieron y abandonan el espacio pero con ganas de continuar ahí, suspendidos con la sensación de una danza íntima, diferente y bien lograda con el proyecto Danza en tu casa, que formó parte del Encuentro Nacional de Danza 2017.

Sobre El Autor

Revista virtual de danza y disciplinas afines. El objetivo es ampliar la cultura de la danza en la población, creando un espacio para la expresión de distintas formas de pensamiento en el ámbito danza y que se reconozca el papel social de lo profesionales que lo ejercen.

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