CDMX, México.

El simbolismo de la mujer en el continente americano y la femineidad como herramienta de resistencia ante las normas patriarcales son dos de las premisas que detonaron el unipersonal 4 heridas, coreografía de Bernardo Orellana resultado del trabajo conjunto entre el Colectivo PEC e Insight Movement. El proyecto escénico tendrá funciones este viernes 19, sábado 20 y domingo 21 de enero a las 18:00 en La Caja (San Fernando 14, colonia Guerrero).

La propuesta coreográfica indaga sobre la idea del recuerdo como espacio de construcción de identidad, al mismo tiempo que reflexiona sobre el ser mujer y la femineidad frente a las normas patriarcales latinoamericanas. El proyecto es un juego entre la experiencia personal de la intérprete y los discursos feministas contemporáneos.

En entrevista, Rebeca Portillo, egresada de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del Instituto Nacional de Bellas Artes y directora de Insight Movement, explica tres razones que la motivaron a ser  parte de este proyecto: trabajar con Bernardo Orellana, quien fuera su maestro; crear su propia agrupación, siendo parte de una primera coproducción; así como generar un unipersonal que pudiera mostrar fuera de México, sobre todo ahora que realizará una maestría en gestión cultural en la Universidad de Chile durante el mes de marzo.

La también ex integrante del Centro de Producción de Danza Contemporánea (Ceprodac) comentó haber sentido una conexión importante con la pieza 4 heridas. “El ser mujer, hoy me obliga a responsabilizarme en la escena por las problemáticas de género y poder con las que diariamente convivimos, esto conlleva muchas vivencias marcadas por un orden social heteronormado.

“Siempre he dicho que la danza para mi significa compartir y esta pieza que el coreógrafo propone desde mi experiencia, me permite ofrecer al público mis debilidades y fortalezas, con las que seguro alguien más se identifica. Este proceso de hacer que dos o más heridas distintas aparezcan y se consideren como una misma, busca que el espectador en su ejercicio de memoria reconozca como se construye su forma de ver el mundo”.

Sobre la connotación del título, Portillo comenta que desea compartir cuatro situaciones que la marcaron, la hicieron crecer y la han hecho convertirse en la persona que es, pero no mediante la representación, sino proponiendo una lectura individual en el espectador, con el único objetivo que cada uno de ellos pueda empatizar de manera diferente.

El solo 4 heridas tiene una estructura de acción no lineal, donde se observa el tiempo como un factor importante del recuerdo, en el que la simpleza o dificultad del movimiento va acorde al discurso y la honestidad de la interpretación con que se generó la dirección de esta pieza. Más que buscar una narrativa, se busca simbolizar y confrontar temas que tienen que ver con la mujer o el hecho de ser mujer hoy en día, en este caso desde la propia historia de la bailarina, ya que el coreógrafo trabaja desde las lógicas del confesionario.

La iluminación fue diseñada por Anahí Arteaga Salas, quien pensó en espacios no convencionales al hacer uso de cuatro luminarias manipuladas durante la pieza, mientras que la música es una creación de Alejandro Preisser con intervención de la misma Portillo en algunas partes del fondo musical. Además, también se utiliza la canción homónima 4 heridas, de la cantautora chilena Camila Moreno, que fuera una de las razones por las que la pieza coreográfica tomara dicho nombre.

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