Por Adriana Góchez

Con el pie derecho arrancó el sábado pasado, Danzatlán Festival Internacional de la Danza.

La compañía Hubbard Street Dance Chicago, convirtió en una fiesta el escenario del Teatro de las Artes, al que subieron a danzar personas del público y los bailarines dieron muestra de su versatilidad de la mano de tres coreógrafos: la canadiense Crystal Pite, el español Alejandro Cerrudo y el israelí Ohad Naharin.

Antes de iniciar el festín dancístico, en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), Elisa Carrillo, organizadora del evento, dedicó unas palabras de agradecimiento a quienes apoyaron esta iniciativa que pretende acercar a nuevos públicos y colocar a México en el “mapa de la danza”.

“Me emociona mucho ver reunidos a tantos artistas. Hoy damos un nuevo paso con esta primera edición, es un paso más para traer a México el arte y talento de otros países y para mostrar lo que hacemos en el nuestro… Deseo que México tome un lugar importante en el mapa de la danza”, expresó.

La función comenzó con la pieza Grace Engine, de la reconocida Crystal Pite. Mediante una iluminación dramática, de Jim French, se mostró la transformación de los bailarines vestidos de traje, que hacían gestos improvisados hasta que quedaban inmóviles como si estuvieran dentro de un cuadro pictórico.

Seis reflectores en el fondo del escenario con una luz casi blanca, mientras el resto se iba a oscuros, asemejaban callejones donde los intérpretes parecían escapar, mientras se escuchaba el ruido de un tren en marcha.

La segunda coreografía fue Lickety Split, de Alejandro Cerrudo. Al compás de la música de Devendra Banhart, tres parejas bailan con movimientos sensuales y juguetones, como cuando simulan hacer sonidos con un golpeteo en los glúteos. Una oda al amor expresada a través del cuerpo de los bailarines.

La tercera obra fue Decadance/Chicago, del creador del llamado “Gaga Style”, Ohad Naharin, que incluye fragmentos de varias de sus coreografías, entre estas la aclamada, Minus 16.

Un hombre vestido con un traje negro y sombrero, da la bienvenida a la puesta en escena que lleva al espectador al gozo que hay en libertad de movimiento de los cuerpos bailando, al tiempo que se hace un recorrido musical con artistas como Maurice Ravel, Goldfrapp, Dick Dale y The Beach Boys, por mencionar algunos.

Todos los bailarines visten ropa casual: pantalones y playeras de distintos colores. Suena Isa Nori, de Maxim Nori, y ellos se mueven de manera frenética e improvisada. Hay un cuadro bizarro que llega hasta la locura: risas sin sentido, movimientos mecánicos, o de ratos manos y cabezas moviéndose de forma descontrolada.

Se hace una pausa, los bailarines salen y entran a escena dos mujeres, que se mueven al compás de “Bolero”, de Maurice Ravel con arreglos de Isao Tomita. Después, toca el turno de Minus 16, en la que sonidos de mambo, techno y música tradicional israelí acompañan las “imparables y salvajes secuencias” de los intérpretes.

Cuando suena música techno, de manera inesperada los ejecutantes bajan de la tarima para sacar a bailar a alguien del público. Suben 14 personas, entre estas la primera bailarina, Elisa Carrillo, directora de festival Danzatlán, el cual esta noche se transforma en una gran fiesta.

Todos bailan de manera libre, al ritmo de la música, “demostrando que la danza puede ser para todos”, como lo expresó una joven que jamás imaginó terminar arriba del escenario danzando con uno de los integrantes de la compañía estadounidense.

Mientras, el público que sigue en sus asientos, aplaude y ríe de alegría. Después de un rato, bajan las personas del escenario, una por una, menos una señora que continúa bailando, abrazada de uno de los artistas.

Termina la música, los ejecutantes se tiran al suelo y la señora queda en medio del escenario. Al ver que es la única ahí, desconcertada, sin saber si bajar del escenario o no, decide también acostarse, lo cual se gana los aplausos de los espectadores. Sin ser bailarina profesional, roba protagonismo, por lo que al volver a su lugar, llora conmocionada.

De esta forma culminan 106 minutos de danza que ofrece la compañía Hubbard Street Dance Chicago. El público le agradece con aplausos y una ovación de pie.

Este lunes repiten función, pero ahora en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, a las 20:30 horas. Para conocer las actividades del festival puedes consultar la página www.danzatlan.com

Sobre El Autor

Revista virtual de danza y disciplinas afines. El objetivo es ampliar la cultura de la danza en la población, creando un espacio para la expresión de distintas formas de pensamiento en el ámbito danza y que se reconozca el papel social de lo profesionales que lo ejercen.

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.